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CIRUGIA Y MEDICINA BARIATRICA
RESULTADOS Y CONSECUENCIAS NUTRICIONALES
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Dr. Manuel E. Piza E.
Nutrisalud
La
obesidad en todas sus formas es uno de los principales problemas que
enfrenta la humanidad en la segunda mitad del siglo XX y lo que va del
siglo XXI. Uno de los principales problemas que tenemos con el
tratamiento de esta dolencia es que todavía no sablemos cuales son sus
verdaderas causas.
Se dice siempre que la causa de la
obesidad radica en un exceso de alimento ingerido por las personas en
relación con una limitada cantidad de ejercicio físico y que es el
estilo de vida sedentario que la tecnología emergente a partir del
final de la segunda guerra mundial desarrolló en el llamado mundo
occidental. Sin embargo parece dificil de sustentar a esta como la
única causa del exceso de peso, sobre todo cuando dicho exceso llega a
valores masivos como los que vemos en personas que pesan el doble de lo
normal o con excesos que superan los 50 a 100 kilos
Cirugía para adelgazar??
Baros, del griego peso e iatros del mismo idioma, tratamiento o
atención médica. La medicina y cirugía bariátrica es entonces aquella
rama de las ciencias médicas que se dedican a atender a las personas
con problemas de peso, aunque se ha restringido el término a aquellos
procedimientos quirúrgicos que se llevan a cabo con este fin.
La obesidad se ha convertido en una de las principales causas de
enfermedades crónicas entre ellas el cáncer, la diabetes, el síndrome
metabólico, trastornos articulares como la artrosis, enfermedad de
Alzheimer, cardiopatías, gota, y otro sinnúmero de dolencias. Asimismo
es una causa fundamental de malos resultados de tratamientos como
cirugías, atención de fracturas y produce un retraso en el diagnóstico
de otras por la dificultad para encontrar lesiones tempranas por causa
del sobrepeso.
Anteriormente se esperaba que fuera una enfermedad de la edad adulta,
pero con frecuencia creciente vemos como afecta a los niños. En ellos
no se debe realizar el mismo tipo de operaciones que se practican en
los adultos, pero se puede aplicar la banda ajustable (ver
articulo en este sitio)
No queda duda de que es uno de los principales problemas de salud
pública actualmente, siendo la enfermedad individual más frecuente en
el mundo occidental y en aumento galopante en el resto de los países
llamados “en desarrollo”. La prevalencia sobrepasa el 25% y se
incrementan a tal ritmo que, si no ponemos remedio, llegará a casi el
100% alrededor del año 2050. Dicho incremento se debe, entre otros, a
cambios en la dieta y en los estilos de vida, los avances tecnológicos
con sustitución de hasta un 70% del esfuerzo humano que se realizaba en
el año 1900 por máquinas que se encargan de todas nuestras actividades
y nos permiten pasar todo el día sentados frente a una computadora y
llegar a la casa para dedicarnos a tiempo completo a mirar la
televisión.
Un estudio de la década de los 1970s demostró que en una empresa en la
que trabajaban 90 secretarias con máquinas de escribir manual, se
cambiaban éstas por máquinas eléctricas, se producía, al cabo de un
año, un aumento promedio de 4 kilos de peso. Nada más saque usted sus
propias conclusiones.
Un incremento en la urbanización y la globalización de mercados, han
provocado consecuencias negativas en los patrones de alimentación y en
los estilos de vida. Anteriormente, en los albores del siglo XX, la
mayor parte de las personas comían los alimentos tradicionales de su
raza, comunidad, país o región y era un acontecimiento totalmente
inusual que las personas comieran fuera de su casa, como no fuera en la
casa de amigos o parientes. Prácticamente los restaurantes se
encontraban solamente en los hoteles y eran visitados muy
esporádicamente. En las últimas décadas se ha observado un incremento
en el consumo de dietas densamente calóricas, particularmente altas en
grasas saturadas y en carbohidratos refinados en relación con dos
fenómenos típicos de la última parte del siglo XX y lo que va del XXI
ALGUNOS FACTORES QUE SE RELACIONAN CON EL ESTILO DE VIDA Y LOS LLAMADOS
RESTAURANTES DE COMIDA RÁPIDA SON:
- La utilización de los medios más sencillos para cocer los alimentos como las frituras en pozo de grasa (deep frying)
- El uso de azúcares y grasa para disimular la mala calidad de los productos que venden.
- El uso de alimentos concentrados o conservados para largo tiempo en los supermercados y otros establecimientos. Aumentando el contenido de grasa, azúcares y preservantes y haciendo que, literalmente, esos alimentos causen más enfermedad que buena nutrición.
Estas prácticas, aunadas con una importante disminución en la
actividad física ya que las personas en el siglo XXI queman un promedio
de 800 calorías menos que lo que hacían al principio del siglo XX, por
no decir en épocas anteriores, ha sido la causa fundamental de la
pandemia que estamos viviendo y que destruye día a día nuestra salud.
No cabe duda que las investigaciones sobre la obesidad y el sobrepeso
en los últimos 30 años han avanzado mucho tanto en el conocimiento de
las causas (etiología) como de la forma en que se produce (patogenia)
pero todavía distamos mucho de tener aclarados los mecanismos
involucrados;también se ha progresado en el estudio de las condiciones
genéticas o hereditarias y del papel específico de diversos genes y
hormonas, pero no se cuenta con un conocimiento que permita, ni
siquiera razonablemente, establecer un mapa genético o programar
intervenciones hormonales específicas para prevenir o tratar el mal qie
comprende interacciones muy complejas e interacciones con otras
enfermedades crónicas que favorecen la aparición de obesidad o una vez
aparecida, tienden a agravarla y a dificultar su tratamiento como el
llamado SÍNDROME METABÓLICO o SÍNDROME X y otros trastornos hormonales
de los que trataremos en otro sitio.
Hace muchos años se tenía la idea de que la gordura era sinónimo de
salud y abundaban los ejemplos que alababan al gordo como persona
exitosa, saludable o bondadosa, sin que por eso se dejara de reconocer
la enfermedad como una amenaza para la salud.
Es, sin embargo, recientemente que se ha estudiado la obesidad como una
condición indeseable y una patología capaz de causar graves daños a la
salud en su totalidad, causante de otras enfermedades y factor
adyuvante en la aparición de graves padecimientos como el cáncer, el
mal de Alzheimer, la osteoporosis, la diabetes, la hipertensión
arterial, la arteriosclerosis y un sinnúmero de trastornos esqueléticos
y articulares relacionados con el sobrepeso.
No
podemos definir un único factor causante de la obesidad, por lo que en
el cuadro adjunto enumeramos los diversos factores que se asocian a la
misma
En amarillo en la parte izquierda de la tabla encontramos factores
predisponentes que pueden condicionar la aparición de obesidad más
frecuentemente que en la población general y son resultado de análisis
de pacientes con sobrepeso importante en que esos factores aparecen con
frecuencia aumentada. Sin embargo no pueden considerarse causas
directas del problema.
En la porción derecha del gráfico, por el contrario, encontramos
aquellos factores que forman una cadena de eventos que llevará con
mucha frecuencia a la aparición de obesidad, la cual puede manifestarse
en edades tempranas (niñez tardía o adolescencia) con una incidencia
perturbadora de un 15 a 18% de jóvenes de 12 a 15 años con sobrepeso
alarmante y en los cuales generalmente no se encuentran trastornos
orgánicos o alteraciones hormonales sino solamente un desbalance entre
ingesta de alimentos y gasto de energía con una tendencia creciente
hacia el sedentarismo y frecuentes visitas a los restaurantes de comida
rápida y heladerías en donde consumen alimentos poco saludables y
cargados de grasas (un helado común puede tener hasta un 45% de grasa)
y poca participación en actividades deportivas.
La obesidad es, entonces, una condición médico-nutricional de etiología
multifactorial y de evolución crónica que involucra factores de los
siguientes tipos:
* genéticos,
* ambientales
* de estilo de vida
* psicológicos
* relacionados con otras enfermedades.
Todos esos factores conducen al trastorno metabólico que se caracteriza
por un balance positivo de energía y que ocurre cuando la ingestión de
calorías excede al gasto energético ocasionando un aumento en los
depósitos de la grasa corporal, y por ende ganancia de peso.
La obesidad no solamente se produce por un desbalance energético de
largo plazo sino que se va produciendo lentamente por pequeños
desbalances momentáneos que hacen que, en un determinado lapso de
tiempo que puede ser de horas, minutos o días, haya una oferta de
alimento superior a la que el cuerpo puede metabolizar o quemar como
energía. Esto lleva a la liberación de factores hormonales como la
insulina que van a propiciar el ingreso de todo ese alimento sobrante
en el tejido adiposo y su conversión en grasa. Contrariamente a la
lógica o a lo que ocurre en animales como las serpientes que son
capaces de comer cada quince o más días, en el ser humano ese fenómeno
de acumulación de energía, no lleva a una sensación duradera de
saciedad sino que volveremos a sentir hambre a las pocas horas, sin
importar que hallamos sobrepasado en la comida anterior, las
necesidades alimentarias en forma impresionante. O sea que volveremos a
comer y la cantidad de calorías sobrante que se acumuló en forma de
grasa, permanecerá en su sitio puesto que hoy en día no se da o es muy
poco frecuente la escasez de alimentos que nos obligue a consumir
nuestras propias reservas. Por lo tanto iremos engordando imperceptible
e inexorablemente a menos que cambiemos radicalmente los hábitos
alimentarios y aumentemos la cantidad de ejercicio realizado.
Clasificación del sobrepeso
El ÍNDICE DE MASA CORPORAL es una medida que se ha desarrollado por
parte de un estadígrafo belga L. A. J. Quetelet por lo que también se
conoce como índice de Quetelet es un parámetro sencillo que permite
clasificar a los pacientes de acuerdo a su peso y talla. Los valores de
referencia para adultos se basar fácilmente en 3 cortes (25 es el IMC
mayor que una persona debe tener para considerarse delgada, 27 a 30 se
considera una persona con exceso moderado de peso pero no con obesidad,
30 a 35 es obesidad grado 1 a 2 de acuerdo con otros parámetros como
porcentaje de grasa en el cuerpo, peso del tejido magro y conformación
corporal, más de 35 es obesidad grado 3 u obesidad ostensible y más de
40 es ya obesidad mórbida o enfermiza. Algunos autores incluyen una
nueva categoría que son los que tienen más de 50 de IMC y se llaman
Super-Obesos).
La personas con grandes masas musculares y deportistas de alto
rendimiento frecuentemente se salen de la tabla y no pueden
clasificarse por el IMC unicamente. Tampoco son clasificables personas
con problemas cardiacos, hepáticos o renales que condiciones edemas o
ascitis.
La Cirugía Bariátrica
El primer procedimiento que se aplicó a los problemas de sobrepeso a
partir de los años 50s fue el bypass de intestino delgado creando un
síndrome de intestino corto al dejar longitudes de 40 a 60 centímetros
en el yeyuno proximal y de igual o menor longitud en el ileon distal
con una anastomosis del intestino remanente al colon transverso. La
pérdida de peso fue eficiente con este procedimiento pero,
concomitantemente se produjeron complicaciones que afectaron más del
50% de los pacientes sobre todo por sobre crecimiento bacteriano en el
asa ciega, colelitiasis, cirrosis hepática, artritis séptica y otros
problemas. Todo esto sin tomar en cuenta las complicaciones
nutricionales relacionadas con el síndrome de intestino corto con
malabsorción de gran cantidad de nutrientes, diarrea tipo esteatorrea y
consecuencias a mediano plazo como hipoproteinemia y osteoporosis. Este
procedimiento ha sido casi totalmente abandonado en la actualidad.
En los inicios de la década de 1060, el Dr. Edward E. Mason, Profesor
de cirugía de la universidad del estado de Iowa desarrolló el by pass
gástrico como una solución al creciente problema de la obesidad
monstruosa o mórbida que se presentaba en forma creciente entre los
ciudadanos de los Estados Unidos, después de observar que los pacientes
sometidos a gastrectomía parcial por úlceras o cáncer generalmente
perdían una cantidad importante de peso y no lo recuperaban
posteriormente. Así nació la primera alternativa quirúrgica viable para
tratar la obesidad la cual fue aplicada a un grupo de mujeres que
efectivamente perdieron cantidad importante de peso y fueron incluidas
en una publicación en el año 1967 en conjunto con el doctor Ito con
resultados muy satisfactorios, sin embargo el desarrollo excitante de
la cirugía bariátrica vino a ser realidad con la introducción de
técnicas mínimamente invasivas y laparoscópicas principalmente por los
doctores Allan Wittgrove y Westley Clark del Alvarado Hospital and
Medical Center de San Diego California que iniciaron
la aplicación de la laparoscopía a estos procedimientos en 1994. Es a
partir de esta fecha, que se ha alterado la forma de ver y tratar a los
pacientes que padecen obesidad masiva o mórbida.
Después de la introducción de la banda ajustable por Mitika Belachew, y
colaboradores del “Centre Hospitalier Hutois” de Bélgica muchos
cirujanos que habían venido practicando la cirugía laparoscópica, han
decidido ingresar al campo de la bariátrica y, actualmente, tanto en
Europa como en los Estados Unidos y el Canadá, la mayoría de los
procedimientos de este tipo se practican por esa vía mínimamente
invasiva con la ventaja de una mejor visibilidad y acceso e incisiones
mucho más pequeñas que cicatrizan con mucho menos complicaciones y
permiten un manejo más ambulatorio del paciente con estancias
hospitalarias cortas.
Sin embargo, opina el doctor JW Greve del Hospital Mastricht de Holanda
que las técnicas laparoscópicas no deben ser diferentes de las que se
realizaban anteriormente por medio de laparotomía y advierte sobre el
riesgo que implica el bypass gástrico con conservación del remanente
gástrico mantenido como un órgano ciego al que no se puede acceder por
medio de endoscopía. Indica este profesor que la mayoría de los
pacientes que se operan de cirugía bariátrica son muy jóvenes por lo
que tendrán muchos años de exposición al riesgo aumentado de cáncer
gástrico condicionado por el reflujo biliar al antro y cuerpo gástrico.
Por esa razón muchos cirujanos hoy en día, incluyendo el grupo de los
doctores Picard y Simon Maeceau de Hospital Laval de Canadá,
recomiendan la realización de una manga gástrica con resección del 80%
del estómago y conservación de la continuidad gastro-duodenal y del
mecanismo regulador del píloro. También recomiendan asociar este
procedimiento con una derivación bilio-pancreática para asegurar un
mejor éxito.
El doctor Nicola Scopinaro del Istituto di Clinica Chirurgica
dell’Università Ospedale S. Martino en Genova, Italia y su grupo
desarrollaron el llamado Bypass Bilio-Pancreático o derivación
bilio-pancreática que constituye en una anastomosis del intestino con
un asa alimentaria que solamente lleva los alimentos no expuestos a los
líquidos bilio-pancreáticos, un asa bilio-pancreática que lleva la
bilis y el líquido pancreático con todas las enzimas y un asa común,
generalmente muy corta, en que ambas corrientes se mezclan
produciéndose el contacto de los alimentos con las enzimas digestivas.
Este procedimiento ha venido a complementar al bypass gástrico creando
una opción mucho más eficiente en el control de peso al combinar una
técnica restrictiva en la que un pequeño reservorio de estómago
disminuye la capacidad de ingerir alimentos y aumenta la velocidad en
la que se experimenta la sensación de saciedad con una técnica
absortiva que disminuye el contacto de los alimentos con los jugos
digestivos y la capacidad de absorción.
Resultados esperables en Cirugía
Bariátrica
Cuando se analizan los resultados de cualquier tipo de cirugía se debe
comprender que un concepto como CIRUGÍA CURATIVA realmente no existe
puesto que todo acto quirúrgico implica un daño al paciente como
resultado de una invasión en su organismo y al menos un corte en su
piel para acceder a los sitios en que se va a practicar la cirugía. Lo
máximo que podemos aspirar los cirujanos cuando practicamos una
operación es a que ésta resulte un mal menor para corregir un mal mayor
y, en ese sentido, la cirugía bariátrica llena plenamente los
requisitos como uno de los procedimientos que produce mayores
beneficios puesto que los riesgos de una obesidad mórbida son muy altos
y el paciente mejora importantemente su calidad de vida y el pronóstico
a corto y mediano plazo con una disminución global de la
morbi-mortalidad asociada hasta de un 40% según el estudio de cohorte
publicado en el New England Journal of Medicine el 23 de agosto de
2007. La mortalidad en este grupo de más de 7000 pacientes y otro tanto
de controles no operados decreció principalmente en los campos de
enfermedad cardiovascular en un 56% en relación con la diabetes no
insulina de pendiente en un 92% y en un 60% en los cánceres
relacionados con obesidad. Por otra parte las muertes no relacionadas
con morbilidad como los suicidios y muertes accidentales aumentaron en
el grupo operado en un 58% con relación a los pacientes no operados.
Todos los procedimientos de cirugía bariátrica, desde el original
bypass de intestino hasta los más modernos métodos
restrictivo-absortivos tienen el problema de la gran capacidad del
intestino para adaptarse a condiciones cambiantes de longitud y función
por lo que es posible que los pacientes operados re-ganen el peso
perdido o al menos parte del mismo al cabo de unos años después de la
cirugía. Hay consenso en todos los centros mundiales que el resultado
debe complementarse con un plan nutricional muy cuidadoso y que son los
primeros dos años postoperatorios los que realmente permiten obtener el
éxito deseado debiendo el paciente continuar indefinidamente en control
nutricional y manteniendo un régimen alimenticio cuidadoso.
La cirugía bariátrica es un procedimiento de los más difíciles que se
pueden practicar en cirugía abdominal laparoscópica o abierta, sobre
todo por los cambios que la obesidad mórbida induce en el paciente, las
dificultades técnicas derivadas de una cirugía realizada en pacientes
de tan alto volumen y la frecuencia de comorbilidades que hacen que el
terreno quirúrgico sea de pobre calidad. El pronóstico de la cirugía
depende de dos factores fundamentales: escogencia apropiada de los
casos con aceptación solamente de aquellos pacientes que tienen un real
interés en perder peso, que muestran comorbilidades manejables y de
buen pronóstico generalmente asociadas a una mejoría determinada por la
reducción del peso (como síndrome metabólico, hiperlipidemia, hígado
graso no alcohólico en etapas reversibles, diabetes mellitus no
insulina dependiente y grados leves de cardiopatía asociada a la
obesidad), que muestran un perfil psicológico apropiado y están en
capacidad de continuar con el control que requiere la cirugía en forma
estricta por lo menos por un año posterior a la operación e idealmente
por cinco años. En esos casos se habla de un pronóstico similar al de
otros tipos de cirugía laparoscópica como la colecistectomía o la
fundo-plicatura. Las complicaciones se pueden clasificar en varios
apartados: siendo las quirúrgicas divididas en tempranas y tardías.
Entre las tempranas tenemos una pequeña incidencia de aproximadamente
un 0.5 a 2% en las series grandes de dehisencia de suturas que requiere
reintervención inmediata y frecuentemente una catástrofe abdominal con
mortalidad alta. Dado el grueso panículo adiposo de estos pacientes, el
diagnóstico de la peritonitis se retrasa frecuentemente y se detecta
solamente cuando ya hay una peritonitis avanzada.
La trombosis venosa profunda con o sin embolia pulmonar concomitante es
una de las compliacaiones frecuentes y se puede presentar en un 2 a 5
por ciento de los casos sobre todo tomando en cuenta que este problema
tiene una mayor incidencia en pacientes con obesidad extrema que pasan
varias horas en la sala de operaciones y de recuperación en posición
supina con presión aumentada sobre las venas abdominales y a menudo
policitemia relacionada con hipoventilación. La embolia pulmonar es a
menudo fatal en estos pacientes en los que el diagnóstico clínico de
una trombosis es difícil y asimismo tienen frecuentemente edemas
bipodálicos con cambios crónicos en la circulación de los miembros
inferiores que dificultan la realización de una venografía. Debe
asimismo comprenderse que la realización de maniobras de resucitación
sobre todo de masaje cardiaco cerrado dadas las grandes cajas toráxicas
y el grueso panículo adiposo. El ultrasonido doppler y la utilización
de medios mecánicos de compresión intermitente de los miembros
inferiores durante el procedimiento y en el periodo postoperatorio
inmediato, una dembulación postoperatoria temprana y el uso de
antiagregantes plaquetarios o anticoagulantes como la heparina son
medios para prevenir esta complicación.
La dilatación del remanente gástrico se presenta en raros casos y se
asocia con frecuencia a bloqueos en el vaciamiento gástrico en el sitio
de la anastomosis con el intestino o más abajo. También se pueden
presentar atelectasias pulmonares y neumonías postoperatorias y todas
las otras complicaciones que se presentan en la cirugía abdominal
como una incidencia de aproximadamente un 0.5 a 2% (en las
series grandes) de dehisencia de suturas (recuérdese que estos
pacientes tienen frecuentemente 4 líneas de sutura que pueden producir
dehisencia) Esta complicación requiere reintervención inmediata y
frecuentemente termina en una catástrofe abdominal con mortalidad alta.
Dado el grueso panículo adiposo de estos pacientes, el diagnóstico de
la peritonitis se retrasa frecuentemente y se detecta solamente cuando
ya hay una peritonitis avanzada.
El resultado deseable más importante de la cirugía es la PÉRDIDA DE
PESO el cual se debe analizar cuidadosamente. No cabe duda que los
pacientes con obesidad mórbida sometidos a cirugía tienen un índice de
éxito en su objetivo de adelgazar mucho mayor que el de cualquier otro
método puesto que con medidas conservadoras solamente entre el 5 y el
10% de las personas logran perder el peso sobrante y mantener esa
disminución a largo plazo, mientras que con la cirugía, más del 80% de
las personas logran reducir el 50% del sobrepeso o más y
aproximadamente el 65% conservan esa reducción a largo plazo. Un alto
porcentaje cercano al 55% logra bajar todo el sobrepeso quedando con
índices de masa corporal entre 25 y 30 Kg por metro cuadrado y un grupo
no despreciable de un 25 a 30% logra bajar dicho índice a 25 o menos,
sobre todo después de someterse a cirugías reductivas en las que se
elimina el exceso de piel junto con una cantidad importante de tejido
graso sobrante.
La pérdida de peso es máxima en el periodo postoperatorio inmediato por
lo que debe aprovecharse esta circunstancia para someter al paciente a
un régimen nutricional muy bien controlado con ejercicio progresivo
supervisado profesionalmente. En los primeros tres meses después de la
cirugía se pueden bajar hasta 25 kilos, siendo que en el periodo
posterior, hasta completar un año, se puede esperar una reducción entre
un kilo y kilo y medio por semana, de manera que al cabo de un año es
esperable que el paciente haya bajado entre 50 y 70 kilogramos. Esto es
variable debido a los cambios individuales del metabolismo, a la
adherencia que el paciente tenga al régimen y a otros factores como la
cantidad de kilos por perder que el paciente
En el meta-análisis publicado en JAMA, 2004, se analizaron los
resultados de la cirugía en más de 22,000 pacientes operados entre 1990
y 2003, con una edad promedio de 39 años (19% de sexo masculino, 72% de
sexo femenino y un restante en que no fue reportado) y un promedio de
Indice de Masa Corporal de 47 Kg/metro cuadrado, todos sometidos a
diversos procedimientos. El porcentaje de peso excesivo perdido fue de
61.2% con pocas diferencias no significativas entre los diversos
procedimientos siendo menor la pérdida en pacientes sometidos a banda
gástrica solamente y mayor en los que fueron sometidos a derivación
bilio-pancreática.
La mortalidad operatoria dentro de los 30 días posteriores a la cirugía
varió en los diversos grupos desde un 0.1 hasta un 1.1% pero no fue en
ningún caso más alta que la reportada para otros procedimientos de
cirugía gástrica.
Los principales beneficios del programa fueron reportados en una
resolución completa de la diabetes en el 77% de los casos una mejoría
ostensible en un 86%. La hiperlipidemia mejoró en el 70% de los
pacientes y el 62% tuvieron la oportunidad de dejar de consumir
medicamentos para la hipertensión. Otro problema que resultó con
importantes mejorías fue el de apnea obstructiva del sueño que mejoró o
desapareció en el 86% de los casos.
En el estudio del grupo sueco de obesidad publicado en el New England
Journal of Medicine en el 2007 la pérdida de peso fue máxima dos años
después de la cirugía y luego se dieron casos de recuperación parcial
del peso de manera que a los 10 años la pérdida promedio fue de un 30%
con una mejoría ostensible tanto de la sobrevida como de la frecuencia
de otras enfermedades incluyendo el cáncer.
Se puede concluir que la cirugía bariátrica no es una solución mágica
al problema del sobrepeso y que debe ser complementada con un programa
profesionalmente controlado de nutrición para lograr el máximo de
pérdida de peso y evitar algunas consecuencias nutricionales
dependientes de alteraciones en la absorción de los nutrientes motivada
por la cirugía. En el cuadro siguiente analizaremos las diversas zonas
del aparato digestivo y los nutrientes que se absoreben en cada una de
ellas.
ABSORCION
DE NUTRIENTES EN EL INTESTINO HUMANO

Las operaciones que eliminan parte del estómago como el bypass
gástrico y la banda gástrica vertical tienen un efecto importante en el
proceso de digestión que depende de la cámara gástrica con una menor
producción de ácido y pepsina y alteración de la producción de
hormonas. Si a esto agregamos, tal como ocurre en el bypass, que se
elimina el mecanismo del píloro y se produce un vaciamiento directo de
alimentos al intestino delgado que, en el caso de la derivación
bilio-pancreática es el intestino distal en donde no se produce
absorción de muchas sustancias como los iones divalentes o trivalentes
(calcio, fósforo, magnesio e hierro) así como algunas vitaminas.
La digestión de las proteínas se realiza fundamentalmente en el duodeno
así como las grasas neutras y los ácidos grasos de cadena corta por lo
que la exclusión de esta porción del intestino así como del yeyuno
proximal puede producir problemas nutricionales derivados de
deficiencia de estas sustancias.
La falta de absorción de calcio y fósforo puede producir osteopenia,
osteoporosis u osteomalacia de acuerdo con la edad del paciente y la
anemia puede desarrollarse secundariamente a la falta de absorción de
hierro y ácido fólico.
Los pacientes con síndrome de intestino coro derivados de by pass bilio
pancreático pueden tener diarrea tipo esteatorrea o sea con un alto
contenido en grasa de acuerdo con el tipo de alimentación que consuman
y su contenido de grasa.
En resumen los pacientes operados de cirugía bariátrica experimentan un
beneficio muy grande y en un alto porcentaje de los casos resuelven
satisfactoriamente una situación que no podrían controlar de otra
manera.
Esta afirmación no permite decir que la cirugía hace que las personas
puedan vivir una vida igual a la de una persona totalmente sana porque
siempre requerirán de modificaciones diatarias y controles médico
nutricionales.
Además de eso generalmente requieren cirugías para resecar el exceso de
tejido en piel y celular subcutáneo. Para evitar tener consecuencias
nutricionales perjudiciales la recomendación es que los pacientes
mantengan esos controles en forma estricta y eviten las trasgrsiones
dietéticas y los excesos de comida para conservarse tan sanos como es
posible.










