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NutriSalud Centro Médico Nutricional
Principios de nutrición humana

EL ORIGEN DEL HOMBRE Y SU TIPO DE ALIMENTACIÓN
Aquellos que tenemos fuertes convicciones religiosas y creemos en un Dios supremo que planeó todas las cosas y organizó el mundo para que se desarrollara y mantuviera por sí mismo, aunque siempre con su divina presencia y ayuda; pensamos que el ser humano es diferente de todos los demás seres vivos de la creación y que, en algún momento de su evolución le fue dada un alma inmortal con una capacidad de auto-conciencia y, derivada de ésta, algunas características que como especie, nos hacen diferentes de todas los demás seres vivos capaces de objetivos que nunca serían posibles para otros animales como el de progresar, aprender, conocerse a sí mismo, amar y arrepentirse de los errores.
No cabe duda que, desde el punto de vista de nuestro cuerpo físico, somos monos primates con marcha erguida, pelo alrededor de todo nuestro cuerpo (aunque atrofiado en algunas partes o depilado en otras) manos prensiles y pies adaptados para caminar sobre la tierra y no para subir a los árboles… Es aquí donde encontramos la primera diferencia.
Posiblemente el hombre evolucionó a partir de monos arbóreos nómadas que dormían donde primero les cogía la noche (de allí que tengamos tres especies de piojos que nos son propias y que nos acompañan desde hace millones de años). Sin embargo, alguna circunstancia forzó a esos primeros pro-homínidos a dejar la protección de las selvas y lanzarse a las praderas donde paulatinamente se adaptaron a varias condiciones propias de ese hábitat:

  • Nuestros pies se modificaron y ya no fueron prensiles sino almohadillados para caminar en las calientes praderas.
  • Perdimos la cola ya que no la necesitamos más (aunque a veces sería muy útil tener una, sobre todo en la sala de operaciones cuando nos faltan manos).
  • Modificamos la postura y nos hicimos más erguidos con la vista hacia arriba para lograr defendernos de peligros que nos acosaban de todas las direcciones.
  • Cambiamos la posición para tener sexo.
  • Creamos una situación conocida como neotenia que consiste en que nuestros cachorros necesitan más tiempo en compañía de la madre (y a veces durante toda la vida del padre) para desarrollar un cerebro mucho más complejo y aprender muchas más destrezas que las que domina ningún otro animal
  • Cambiamos nuestro hábitat de un árbol a una cueva y de allí que nos encontramos con algunos parásitos propios de los animales cavernarios como las pulgas.
  • Creamos una familia estable (desconocida para otros primates) con roles definidos para cada uno de los sexos y una diferencia somática profundamente grande entre ambos, lo que nos diferencia también de todos los demás primates.

Esas diferencias ocurrieron posiblemente a lo largo de muchos muchos años (posiblemente millones) y nos dieron tiempo de cambiar también los hábitos alimentarios de una dieta fundamentalmente herbívora y frutívora, propia de quienes viven en los árboles, a una carnívora y comedora de cereales o raíces más propia de animales de las estepas o praderas. Esos cambios también motivaron modificaciones en nuestros jugos digestivos y en la forma y longitud del intestino. O sea: nos convirtieron en el homo sapiens moderno con todas sus ventajas y defectos.

El intestino del ser humano contiene fuertes enzimas y ácidos para manejar los alimentos derivados de la carne de los animales que cazaban nuestros abuelos (fuente concentrada de alimento, sobre todo por la grasa que les permitía pasar periodos de ayuno y, prácticamente, comer cuando se podía y posiblemente no todos los días). Contiene además otras enzimas que permiten procesar los cereales (también fuente importante de alimento), las raíces y las semillas, siempre y cuando se mastiquen apropiadamente pero no somos buenos con los vegetales parientes del pasto ya que carecemos de los mecanismos para digerir la celulosa que, aunque es un carbohidrato, es muy compleja y pasa a través de nuestro aparato digestivo sin sufrir cambios. O sea que, definitivamente podemos descartar que seamos herbívoros como las vacas o los caballos.

El hombre primitivo aprendio a ser carnivoro
Puede estar tranquilo, es posible ser vegetariano, incluso 100% vegetariano y vivir saludablemente, aunque tendrá que aprender como hacerlo y le adelanto que no será una tarea fácil.
También puede ser carnívoro aunque no conozco ningún ser humano que lo sea al 100% puesto que todos los carnívoros consumen vegetales como los cereales y las verduras, aunque se limiten a las guarniciones de sus grasientos bisteces, aunque lo mejor definitivamente es consumir una dieta variada con elementos tanto derivados de los animales como de los vegetales. Es importante que no abusemos de las carner (al fin y al cabo son muy caras) y que consumamos los productos más naturales posibles y lo más cerca de la base de la cadena alimentaria.

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